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sexta-feira, novembro 19, 2010

Azul


Unha borrasca tropezou nalgún guicho desta terra accidentada e o resultado son días grises entre cortinas de auga.
Un día típico de novembro, digo eu.
Non. Ti dis que non, que os días de novembro teñen a luz dourada dos paseos entre follas que fan crnch, crnch.
Pero tamén están os días en que o suroeste campa ás súas anchas e levanta tellados e arrinca araucarias. Estamos onde estamos, non o esquezas, e aí ao lado está o atlántico.
Ti pecha os ollos e pensa en novembro, insistes cando paramos nun semáforo. Que ves?
Se me mandas pechar os ollos só vexo azul e, detrás, outra borrasca.
Contigo non hai maneira.

4 comentários:

homburg disse...

Son días para músicas e historias coma esta, aínda sendo de decembro e do outro lado do Atlántico:
http://www.youtube.com/watch?v=7HT1SLvTaw8&feature=related
Saúdos.

Nacho Sendón disse...

Desde esta puntita del Mediterráneo, siempre me sorprende ese amor que le tenéis los gallegos a la lluvia y al cielo gris. Seguro que tanto como a vosotros os sorprenderá que, al pensar en noviembre, yo me imagine ese sol bajito en el cielo tostándome el rostro, iluminándome la mirada y calentándome el alma. Pero supongo que para eso existen el Mediterráneo y el Atlántico, el Sur y el Norte, el Este y el Oeste, tú y yo y los otros que no conozco, y los que conoceré, y los que están y los que ya no están...

¡La vida!

SurOeste disse...

Amar la lluvia? No exactamente... Ahora está lloviendo "en forma": veo como las nubes se desplazan y traen ondas de agua que caen con furia.
Ya está, se acabó, solo queda el gorgojear de los canalones. Tengo que aprovechar en interim para cosas prácticas; no me voy a poner en trance poético porque tengo que salir a hacer la compra. Probablemente me mojaré aunque lleve paraguas, el agua de los charcos me calarán los pies aunque lleve botas y maldeciré el clima con alguien que me encuentre y que estará de acuerdo.
La tierra se empapa poco a poco y filtra el agua para sus reservas. Dentro de unas semanas la fuente de la que bebo me la dará con la boca llena: "A caneiro cheo".

Éche a vida, é.

FERNANDO SANCHO disse...

Así é Galiza, chove en novembro, en decembro... pero é esa chuvia, gris e húmida a que fai desta terra unha terra fermosa, onde os montes calzetados de flores e árbores cubren co seu manto a terra onde eu nacín.
Grazas